CIENCIA FICCIÓN HECHA EN MÉXICO: MINIBÚKS TEMPORADA 1

Aunque todavía hay quien piensa que la existencia de la ciencia ficción en México es poco probable, el género tiene una vieja tradición con fuertes explosiones de buena salud.  Las “Sizigias y cuadraturas lunares” de Manuel Antonio de Rivas, una fábula de viaje a la luna fechada en los 1770 se utilizó como prueba para los cargos heréticos en contra del fraile. Una escena cyberpunk tardía estuvo muy activa a finales de los noventa. Y hay mucho por contarse (y descubrir) en los siglos intermedios. Concentrada en la Ciudad de México, Puebla, y la frontera norte del país, la ciencia ficción en México bien puede estar caracterizada por el comentario de MJ Schwarz: “quizás no producimos mucha ciencia o tecnología, pero sí la sufrimos”. Preocupada por cuestiones laborales, la ciencia ficción en México parece tener sospechas fundadas sobre el futurismo high-tech, más ocupada por las maneras en que la tecnología se utilizará para controlar tanto a individuos como a la población que por sus usos celebratorios y utópicos, aunque esta tendencia puede estar cambiando ahora que este género se vuelve dominante en el mercado. Ni suave, ni dura, es sobre todo filosa.

En 2009, el Taller(e)Media de la UABC-Tijuana dedicó su primer “temporada” de Minibúks —flipbooks que caben en el bolsillo trasero del pantalón— a la ciencia ficción hecha en México, y publicó nueve minibúks diferentes con 23 cuentos de ciencia ficción de autores mexicanos de diferentes periodos.

Los estudiantes de T(e)M eligieron las historias y diseñaron los minilibros. Se imprimieron mil ejemplares de los 9 libros y se distribuyeron de manera gratuita en conferencias y diversos eventos. Bernardo Fernández BEF ilustró las 18 portadas en menos de un mes, y las donó amablemente al proyecto. Todos los autores cedieron sus cuentos. La serie probó ser una útil y entretenida historia de la ciencia ficción en México, con historias que van desde 1810 hasta la primera década del siglo XXI, en especial los cuentos ganadores del concurso de ciencia ficción que organizó T(e)M para la colección.

Los nueve mil minibúks volaron. Aún cuando el CECUT los re-editó en 2011, ahora son muy difíciles de encontrar.

 

Pronto se publicará una edición digital que reúne todo el material original.